La séptima generación del Porsche 911, conocida internamente con el código 991, se pasea estos días por Valencia. La firma alemana ha elegido la capital del Turia para la presentación a la prensa especializada española y de otros países europeos, para mostrar el “nueveonce” más perfecto construido hasta la fecha.
«Nueveonce». Una abreviada denominación utilizada por los más férreos «porschistas» —entre los que me incluyo—, para referirse a un modelo que no ha perdido ni un ápice de su ya mítico carácter. Con 48 años a sus espaldas, el Porsche 911 Carrera está más joven que nunca. Casi medio siglo de historia, a lo largo del cual se han desarrollado hasta un total de siete generaciones. Recién llegada al mercado la última de ellas, el actual 911 Carrera —conocido internamente bajo el código 991— se presenta como el mejor 911 fabricado hasta la fecha. Un modelo a la venta desde el pasado mes de diciembre, con unos precios de 99.393 € para el Carrera y de 115.456 € en el caso del Carrera S.
Aunque completamente rediseñado, el Porsche por excelencia, mantiene todo el carácter y espíritu que ha caracterizado a la prolífica historia del 911. Una afirmación que se percibe desde un primer momento al contemplar su alargada y esculpida silueta. Esta elegante imagen se presenta sobre unas ligeramente agrandadas dimensiones. Ahora cuenta con una batalla alargada en 100 mm, un ancho de vías ligeramente superior y una altura reducida lo que, unido a un conjunto de llantas de 19, e incluso de hasta 20 pulgadas, refuerzan una evidente tensión atlética en sus formas.
Fiel a su carácter
Bajo la que podría denominarse «intocable» imagen de marca 911, se aplican sutiles detalles de diseño que no hacen otra cosa que perfeccionar lo perfecto. En su frontal destacan las anchas aletas típicas del 911, las grandes tomas de aire así como la nueva disposición de los deflectores delanteros y unidades ópticas convencionales, y las tan de moda «de día» de LEDs. También es digna de mención la nueva ubicación de los espejos retrovisores, ahora alojados en el borde superior de la puerta y no en el triángulo de la ventanilla como en sus predecesores. Todo ello junto a un considerable trabajo de adelgazamiento, que ha llevado a aligerar el el peso del vehículo en 45 kilos, y a las obligadas mejoras aerodinámicas.
Lógica 2+2
La configuración del interior presenta notables mejoras de habitabilidad, siempre con los límites que impone una estructura 2+2. Pero quien quiera cuatro cómodas plazas, que se compre un Panamera, o un Cayenne… Así pues, e inspirado en el Porsche Carrera GT, el 911 muestra un habitáculo en el que estrena consola central, con un amplio, pero claro e intuitivo, despliegue de mandos. El conductor está ahora más integrado en su puesto de mando, gracias a la consola central que se eleva hacia delante e incorpora la palanca de cambios en posición más alta y cercana al volante.También están presentes elementos clásicos de Porsche: el cuadro de instrumentos con cinco esferas (una de ellas es una pantalla multifunción), el cuentarrevoluciones central y el arranque a la izquierda del volante.
En materia de motorizaciones, las dos primeras alternativas del nuevo 911 se basan en los 350 CV del Carrera y los 400 del Carrera S. Mejores prestaciones y más ajustados consumos (-16%), gracias a sistemas como el start/stop, la gestión térmica, el sistema eléctrico de recuperación de energía. Si a ello le sumamos el sistema de chasis dinámico PDCC opcional, el 911 alcanza el olimpo de los super deportivos. Si es que no lo había hecho ya…




