El atractivo que desprenden las cosas que nos resultan extrañas o inexplicables de comprender, por lo ocultas o por pertenecer a algún secreto, son especialmente excitantes en esta época de tanta tribulación.
Opinión
La atmósfera también tiene sus autovías, si no que se lo digan a los pájaros y los aviones, aunque en esta ocasión nos vamos a ceñir a las terrenales que están que arden, y no precisamente por el calor de mayo.
He de reconocer que soy de pocos achuchones, muy medidos y bastante seleccionados. Seguramente esta aversión me viene de ver hasta la saciedad a todos los políticos y acompañantes, estrecharse con sus brazos y palmadas incluídas como si a mayor estrujamiento hubiese más amistad y mejores relaciones.
Cuando uno está constipado cualquier corriente de aire acongoja, y si no que nos lo digan a los españoles; da igual que se trate del vil combustible, de las ventas de coches o de cacerías accidentadas reales.
Cuando el concejal de Hacienda, Silvestre Senent, afirma sin inmutarse que el ayuntamiento al que representa no tiene afán recaudatorio en las sanciones de tráfico, ya que se han reducido un 57% respecto al año 2008 o un 40% con el periodo 2010, sabe perfectamente que no es real.
Ya era hora que pudiéramos dar una buena noticia entre tanta maraña de desastres, crisis económica y acoquinamiento alemán.
Al menos en lo que respecta al automovilista, este gobierno va anunciando ciertos cambios coherentes para el tráfico rodado.
Aunque algunos expertos del mundo del motor lo quieren catalogar de mercado en hibernación, letargo o congelación, a mi personalmente me gusta más la denominación de insensible.
Las disparàs de la plaza del Ajuntament con su gran estruendo, siempre han sido tapadera de acontecimientos que se querían llevar en secreto o que nadie se enterara.
Mucho me temo que la expresión viene directamente condicionada a dar la cara en cualquier momento y en toda situación, ya sea a nivel de trabajo, de ocio o familiar.
Para ponerlo todo negro y vaticinar el fin del mundo ya hay demasiados voceros por todas partes. Y no quiero decir con esto que las cosas hayan cambiado o tengan trazas de mejorar a corto plazo…
Acaba de estrenar nuevo director general el Circuit de Cheste tras varios meses de movimientos e inquietudes por parte de la cúpula anterior…
Y no precisamente de tenerte en mis brazos musitando palabras de amor, como interpretaba el pianista y cantante Nat King Cole, si no de ver como reciben nuestros dirigentes municipales los apretones y cortes de luz que les propina Iberdrola, por su descomunal deuda.
Seguramente nadie lo dice, pero es evidente que estamos en un periodo en el que nos movemos al menos muy deslumbrados o cegados, por el fuego constante de las baterías augureras execrables.
La importancia de las retransmisiones de las carreras del Gran Circo para que las vean más de 600 millones de telespectadores, es más que evidente para financiar los altísimos costes que tiene en todas sus facetas.
Hay que ver como reconforta en estos tiempos complicados y plagado de pájaros de mal agüero, oir a gente con ilusión, empresas con datos positivos o a un ministro dar esperanzas. Y es que, como podrán ver en estas páginas, esta semana ha sido movidita.
Si algo de bueno tienen las crisis es la depuración de todo, material y pautas de conducta, que son claramente perniciosas para las economías empresariales o domésticas.




