La berlina coreana ofrece una suavidad de marcha y una calidad de conducción superior a la de algunos rivales europeos mucho más caros
Desde que tuvimos la oportunidad de probar el primer Hyundai, siempre hemos destacado la suavidad con la que se manejan y comportan todos los modelos de la firma coreana, una virtud que ha ido creciendo a medida que ha evolucionado la marca, hasta alcanzar el nivel del Elantra, un modelo que ofrece una sensación de comodidad en la conducción que supera incluso a la de algunas berlinas de representación más caras y ambiciosas.
Imagen de coupé
El Elantra tiene el atractivo natural de las últimas creaciones de Hyundai. La imagen exterior se caracteriza por su baja línea de techo y su marcado descenso en la zaga, lo que le otorga un aspecto de coupé. Esta sensación se multiplica con el dibujo que describen unos grupos ópticos extensos y rasgados, unos marcados pasos de rueda y unas visibles nervaduras en el capó y los laterales. La atractiva línea exterior se traslada al interior del vehículo, gracias a las formas cóncavas y convexas que se describe el salpicadero.
Amplio y confortable
Los asientos delanteros brindan un buen confort y no resulta complicado encontrar una adecuada posición de conducción gracias a la regulación de estos y del volante. Desde este puesto se tiene acceso a todos los mandos del vehículo, situados con inteligencia para su fácil visualización y utilización.
La banqueta trasera ofrece suficiente espacio para tres ocupantes, si bien el del medio no disfrutará ni mucho menos del confort de las plazas laterales, a pesar de que el túnel de transmisión no resta apenas sitio para las piernas. Tras ésta se ubica un generoso maletero de 485 litros, con formas aprovechables y una buena ‘boca’ de entrada para facilitar la carga.
Un motor muy silencioso
El Elantra sólo está disponible en nuestro país con el motor gasolina 1.6 MPI de 132 CV, acoplado a una caja de cambios manual de seis velocidades, lo que podría ser un gran error para un mercado en el que el diésel sigue siendo el referente, si no fuese por las excepcionales prestaciones de este propulsor. Y es que esta planta motriz es capaz de combinar las mejores virtudes de ambas mecánicas, al ofrecer la suavidad, baja rumorosidad y capacidad de respuesta de los gasolina, pero al mismo tiempo un consumo casi tan contenido como el de algunos diésel (alrededor de 6,4 litros en ciclo mixto).
Se trata de un bloque de cuatro cilindros dotado del sistema D-CVVT —sistema con doble ajuste variable continuo de las válvulas—que rinde un par motor 158 Nm a 4.850 rpm, capaz de mover con gran soltura los poco más de 1.200 kilos del Elantra. Con estas cifras no es de extrañar que la berlina coreana ofrezca una buena respuesta desde parado y unos niveles de recuperación más que aceptables, lo que permite incluso mantener una conducción sorprendentemente dinámica.
Pero más allá de sus prestaciones, el 1.6 MPI destaca por su ‘discreción’. Es un motor que no apenas se oye —hasta el punto de que parece tener el sistema Start&Stop en los semáforos—, y sus vibraciones son del todo inapreciables en el habitáculo, lo que se traduce en un confort a bordo inigualable.
Comodidad de conducción
Las virtudes del propulsor se extienden al comportamiento, ya que, como el resto de sus hermanos, el Elantra se conduce sin ‘esfuerzo’ y de una manera realmente sencilla. La suavidad con la que se manejan todos sus mandos: volante, palanca de cambios o pedales, unidos a una amortiguación más bien blanda, otorgan a este modelo una gran sensación de comodidad en su conducción.
Esta característica es especialmente útil en ciudad, ya que circular entre el denso tráfico, realizar cerrados virajes e incluso aparcar, resulta muy sencillo con el Elantra. Pero su ‘gracilidad’ no nos debe llevar a engaño, ya que este Hyundai demuestra un buen aplomo en carretera e incluso garra en tramos de curvas.
Pese a disponer de unas suspensiones en las que prima el confort sobre la rigidez, el Elantra nunca balancea más de lo debido ni se sale de la trayectoria en las curvas, transmitiendo una gran sensación de seguridad en carretera. Esto, unido la excepcional insonorización de su habitáculo, hacen del Elantra un modelo más que recomendable para afrontar largos trayectos por carretera.
Incluso, puede llegar a ser un coche ‘divertido’ en tramos de curvas, debido a la combinación de su enérgico motor, su bajo peso, su fiel dirección y su equilibrado tarado de suspensiones. Sin llegar a ser en ningún caso un deportivo, sí permitirá a pilotos no muy exigentes pasar un buen rato al volante.
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